Anna, mi Gos d’Atura, se presentó en Noviembre como la Bloguera más perra del Oeste Salmantino y ahora toca presentarme yo, el dueño del pastor catalán, hijo de una maestra enamorada de los niños y  de Salamanca. Nacida y criada en Vitigudino y formada en la ciudad universitaria por excelencia y Madrid.

Mi nombre es Alberto y todos todos todos los veranos íbamos al pueblo a disfrutar del verano con los amigos que vivían allí y con los que también venían de otros puntos de España.

Tenía los “tíos” en Bogajo: Salustiano, Santiago, Adrián y mis tías Antonia y Josefa (las Romanitas), hijos de Román. Familia labradora, honrada y muy trabajadora. Allí iba, a dar de comer a las cabras, montar en el burro y pasar con ellos buenos ratos hasta que me volvía a Vitigudino donde estaba mi campamento base.

Fui creciendo y formándome en Reus, de hecho, sigo creciendo aquí ( ja ja) pero con la mente en Salamanca. Toda mi vida ha estado enfocada en Salamanca. Acabé mis estudios “Agrícolas” y pasé 6 meses inolvidables en la ciudad; buscando puerta por puerta trabajo, me comprometí con una chica de la Fuente de San Esteban, me casé en Ciudad Rodrigo pero tuve que volver a Cataluña sin la suerte de poder instalarme definitivamente. Mi mujer me siguió y en Reus nació el “motivo de todo esto”, Alejandro.

Casa Alejandro era un almacén donde mi familia guardaba el grano de las cosechas, “La Panera”, conocida por todos los del pueblo (hasta se hacían Guateques cuando no se podía o estaba prohibido en otros espacios de Bogajo). Mi madre arregló el tejado para evitar que el paso del tiempo hundiera parte de nuestra historia y esfuerzo familiar y yo siempre le decía: mamá, esta casa la quiero para mí (una ventana abovedada preciosa, una puerta de doble hoja de madera de castaño y un interior que desde fuera parece minúsculo pero cuando entras, ves que la casa continúa al fondo dando un espacio perfecto para habitarla). Recuerdo perfectamente que durante muchos años entraba a la Panera solamente a pasar las horas muertas dentro, imaginando mi hogar allí (aquí la cocina, allí la chimenea, aquí mi cama y aquí la bicicleta…). Madre mía!! En términos psicológicos lo llamaría obsesión.

Hubiera preferido no heredarla, la verdad… porque ya sabemos a cambio de qué se produce una herencia. Pero la vida es así…

Alejandro viene muy a menudo a estas tierras salmantinas; La Fuente de San Esteban donde más; y de aquí, la transformación de casa Alejandro: “Ale” con sus 14 añitos crecerá, necesitará su espacio íntimo, su Búnker, y yo, necesito que mi hijo continúe con la ilusión familiar.

Lo traigo a las Fiestas de San Juan (las fiestas del Pueblo), vamos a la Finca de Valhondo donde está el molino de Caganchas en el Río Yeltes, me ayuda con el jardín de la casa familiar y nos subimos a las “Peñas más altas” que encontramos, cuidamos las colmenas que tenemos, damos paseos por las Arribes del Duero, hemos esquiado en la Covatilla…. Creo que empieza a valorar lo que tiene.

Empezamos con las obras en 2017, muchas vacaciones empleadas en esta ilusión, fines de semana cruzando España para solucionar problemas, que siempre hay, llevar electrodomésticos, esa lámpara que desde niño me daba luz mientras leía,  juegos de mesa, baldosas hidráulicas compradas en Valencia, y tantos detalles que no acabaría de explicar en este post.

Por fin, están terminadas (a falta de algún visado) y a punto de ponerla a vuestra disposición.

Casa Alejandro no es esa casa rural con un solo fin, es la casa de Alejandro, Alberto y Anna; es  la Panera de las Romanitas, el rincón de tanto espacio contemplado, estudiado e imaginado por mi persona. Es el principio de lo que siempre soñé.

He querido iniciar este Blog de manera muy personal, no siempre será así pero ahora sí creo que es importante presentarme y animaros a que participéis, lo sigáis y aportéis lo que creáis más oportuno.

En breve os informaré de las nuevas actividades previstas a corto plazo.

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2 commentarios

Mari Carmen Bravo · 23 enero, 2019 a las 10:17 pm

Enhorabuena Alberto!.
Tu blog ha nacido!. Después de meses de paciencia, de espera, de ganas de verlo crecer, con ilusión abre las puertas al mundo exterior.
Un espacio personal, muy personal, en el que reflejas tantos sentimientos, recuerdos, vivencias, ilusiones, etc, etc. Merece la pena leer todo lo que llevas dentro, todo ello en palabras ordenadas.
Muchas gracias por compartirlo!.
Sabes que soy tu incondicional seguidora. Así como sabes que te deseo toda la suerte del mundo.
Un abrazo.
Mari Carmen.

    Alberto · 24 enero, 2019 a las 12:00 pm

    Muchas gracias Mari Carmen,
    Tú lo sabes bien; hay mucho sentimiento en casa Alejandro, pero mucho mucho!! Porque no es solamente mi deseo, es el de mis antepasados, donde cada uno ha querido poner su granito en su tierra, vuestra tierra, nuestra tierra.
    Os animo a que lo sigáis y que, entre tod@s demos el valor que merece Bogajo, su entorno y todo el Oeste Salmantino; sus fiestas, ferias, tradiciones, cuentos populares y tantos detalles que identifican la zona y sus gentes como únicos.
    Un besote y gracias

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